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Problemas del comportamiento infantil

Los problemas del comportamiento del niño -incluso los emocionales- pueden serlo, tanto por exceso, como por defecto en comparación con las realizaciones del niño normal. No se trata de un tipo de conducta absoluta distinto de las que se observan en los niños normales; lo que las diferencia fundamentalmente es la frecuencia, la intensidad, el modo en que se realizan.

Cada sociedad tiene sus criterios de normalidad, y por consiguiente son relativos.

La anormalidad implica una desviación del promedio en un grupo o medio social determinado. Hablaremos aquí de conductas desadaptadas y no de conductas buenas o malas, puesto que esto último supone un juicio de valor, subjetivo, que depende de las pautas éticas y culturales de cada sociedad. Las personas, de forma individual o por formar parte de ciertos grupos (familia, comunidad religiosa, sociedad), elaboran unas reglas y fijan determinadas normas de conducta.

La mayor parte de los comportamientos de los niños infantiles son aprendidos, mantenidos y regulados por el efecto que producen en su entorno (casa, escuela, amigos...). La conducta no tiene lugar en el vacío. Es siempre el resultado de la interrelacción entre el individuo y su ambiente, que favorece o desanima sus acciones.

La mayoría de problemas de comportamiento son consecuencia de los diferentes procesos de aprendizaje del niño en cuestión y que resultaran difíciles de resolver –no imposible – si intervenimos cuando son mayores.

El aprendizaje ocurre en un contexto social en el que hay premios, castigos y donde casi toda conducta va acompañada de múltiples consecuencias. Mientras unas determinadas circunstancias favorecerán un correcto desarrollo del comportamiento, otras en cambio contribuirán a unos aprendizajes incorrectos y desadaptados.

Sabemos que, aún sin quererlo, sin ser conscientes de ello, los padres fortalecen a menudo los comportamientos incorrectos del niño. Ningún padre pretende que su hijo haga pataletas, tenga la luz encendida mientras está durmiendo, o grite cuando se halle en una tienda; pero lo que podemos decir con seguridad es que el niño no ha heredado estos comportamientos, sino son plenamente aprendidos y que su historia particular (ambiente familiar, escolar o social en general) los ha fortalecido.

Generalmente ante sus pataletas, los padres han reaccionado prestándole una gran atención (han pretendido hacerle entrar en razón, le han reñido, avisado... ), yesta atención ha resultado un poderoso reforzador de su conducta incorrecta. Por elcontrario, el niño puede haber desarrollado conductas positivas que han pasado totalmente desapercibidas, no han sido valoradas en absoluto, es decir, no han sido reforzadas, de ahí que no se hayan consolidado, permitiendo el establecimiento de otras conductas desadaptadas.

Si se acepta que muchos comportamientos son adquiridos, ello permite pensar que también pueden ser modificados. Además puede afirmarse que también es posibleprevenir comportamientos todavía no existentes.

La modificación de conducta no pretende tan sólo cambiar el comportamiento inadaptado del niño, sino también modificar el de las personas que le rodean, padres, familiares, maestros, etc. Obviamente los padres, por tener una relación más estrecha y continuada con el niño, tienen mayor posibilidad de influir en él.

Básicamente existen cuatro tipos de comportamientos desadaptados, susceptibles de modificación:

1.- Los comportamientos culturales considerados incorrectos, que deseamos eliminar. Son conductas perturbadoras cuya existencia o intensidad perjudican notablemente la correcta marcha familiar, escolar o social. Por su carácter perturbador dificultan el aprendizaje de diversos comportamientos correctos, crean relaciones conflictivas entre el niño y su ambiente. Ejemplos claros de las mismas pueden ser: las pataletas ante las frustraciones, la agresividad hacia las personas u objetos, decir mentiras, el negativismo, la apatía, etc.

2.- Comportamientos que deberían existir en el repertorio habitual de un niño de una edad determinada y que no posee, o posee en un grado excesivamente bajo. El proceso de socialización de un niño implica la adquisición de una serie de comportamientos que a veces no consigue. Ejemplos de éstos serán: el niño de siete años que no se viste solo, el niño de ocho años a quien su madre le da la comida en la boca, el de catorce años que no toma solo el autobús, etc.

3.- Comportamientos que un niño ya posee, pero que ha de realizar con mayor habilidad o con mayor frecuencia. Respecto al primer punto (habilidad) nos referimos básicamente al desarrollo de habilidades específicas concretas, por ejemplo, nadar, ir en bicicleta, recortar con tijeras... Ejemplo del segundo caso puede ser el niño que sabe realizar recados o compras pero no lo hace habitualmente.

4.- Comportamientos que el niño no realiza en el lugar o en el tiempo adecuado. Por ejemplo, come un repertorio normal de alimentos, pero fuera de los horarios establecidos o moviéndose por la habitación o echado sobre la alfombra... Se duerme en el sofá del comedor en vez de hacerlo en su cama, estudia en el comedor delante de la T.V., duerme pocas horas porque se queda a ver la T.V. o jugando con el ordenador.


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